Por Gustavo Simão, director de Servicios Veterinarios y Julian Ferreiro Coordinador de Servicios Técnicos en Agroceres PIC
Reevaluar los estándares, acciones y procedimientos para la prevención y control de agentes infecciosos en las unidades de producción es un ejercicio estratégico, especialmente en un escenario de desafíos sanitarios en desarrollo. Revisar los programas de bioseguridad y sus protocolos permite no solo mapear riesgos e identificar vulnerabilidades, sino también comprobar la eficacia de las prácticas rutinarias adoptadas en la granja. Esta mirada crítica es esencial para la mejora continua de los modelos de protección sanitaria y para el mantenimiento de los resultados zootécnicos y económicos. A continuación, revise las siete recomendaciones técnicas y prácticas para fortalecer la bioseguridad en la vida diaria de las unidades de producción porcina.
Evalúa el riesgo y requiere un aspirador sanitario antes de autorizar la entrada en la unidad
La bioseguridad comienza antes de la entrada a la granja. No autorice visitas que no sean esenciales y, cuando sea necesario el acceso, debe organizarse previamente con el responsable y cumplir requisitos claros: entrenamiento sobre normas y procedimientos internos de bioseguridad, cuestionario de entrada y registro en el libro de visitas. Más importante aún, exigir estrictamente el cumplimiento del vacío sanitario, ya que cualquier contacto reciente con cerdos representa un riesgo real de introducir patógenos en la unidad de producción. En caso de duda, consulte al veterinario responsable antes de permitir el ingreso. Este proceso impide que la enfermedad “llegue junto con la visita”.
Estandariza el proceso de entrada y no hagas excepciones
La entrada segura es un procedimiento que se repite de la misma manera, todos los días. Cada visitante u operario debe llegar en un vehículo limpio, llevar protectores de zapatos al salir, ser recibido en la zona sucia, responder al chequeo de salud —incluyendo preguntas sobre salud y último contacto con cerdos— y solo entonces acceder al vestuario. El flujo debe respetar la barrera: quitarse los zapatos y la ropa exterior, bañarse y usar ripa interna provista por la granja. La regla es sencilla: si alguien se salta un paso, el riesgo viene consigo. Por lo tanto, mantén el protocolo visible, capacite al equipo y asegure el cumplimiento en todas las entradas, incluidos los proveedores de servicios y técnicos. La estandarización y la constancia es lo que transforma la bioseguridad en cultura.
Trata las zonas limpias, intermedias y sucias como límites sanitarios
Cada unidad está organizada en zonas con diferentes niveles de riesgo, y esto debe respetarse en la rutina. La zona limpia incluye galpones, pasillos y todo lo que tiene contacto con los cerdos. La zona intermedia, como las duchas, salas de descontaminación y cargadores, actúa como un “amortiguador” entre lo limpio y lo sucio. La zona sucia, en cambio, es todo lo que está fuera de estas barreras, incluida la cuarentena. El perímetro entre ellos debe estar despejado, delimitado y diseñado para evitar el tráfico cruzado. Recuerda: las personas, equipos o materiales que salieron de la zona limpia no regresan sin pasar por los controles correctos. Respetar los límites es una de las formas más eficientes de mitigar los riesgos sanitarios.
Redobla tu atención con la entrada de equipos y suministros
Todo lo que entra en la granja puede transportar un agente infeccioso. Para mitigar este riesgo, establece un protocolo con estrictos estándares de desinfección. Los materiales deben llegar libres de materia orgánica, ser desempaquetados en la zona sucia y colocados en la sala de desinfección sin apilarse para asegurar un contacto total con el desinfectante; Están prohibidos el cartón, los celulares personales y los alimentos de origen porcino. La sala debe evitar el tráfico cruzado y funcionar a una temperatura de ≥21 °C. Cada artículo debe pasar por uno de los procesos: UV-C durante 10 minutos, aerosoles (o sprays) / toallitas desinfectantes.
Para objetos especiales, usa pulverización/nebulización con 1 hora de contacto y, cuando sea indicado, mantenlos en una zona limpia separada durante un mínimo de 7 días. El equipo voluminoso que no cabe en la habitación debe desinfectarse completamente en toda la superficie, según las indicaciones veterinarias.
Crear un flujo seguro de colecta, retirada y eliminación de animales muertos
La eliminación de cadáveres es una de las rutinas de mayor riesgo en la línea limpia – sucia. Establecer puntos de extracción exclusivos, elevados y bien señalizados, con la división entre interior (limpio) y exterior (sucio) claramente demarcada. Los cadáveres y restos de tejido deben guardarse en el punto de extracción, en el área limpia, durante todo el día y retirados cerca del final para reducir el tráfico. La eliminación debe seguir un método biológicamente seguro y respetar la legislación vigente —compostaje, incineración, entierro o RAC— en un área que no atraiga aves, roedores ni animales salvajes. Registrar la eliminación diaria y utilizar equipos dedicados o, cuando esto no sea posible, descontaminar/inspeccionar cuando no sean exclusivos.
Haz del control de plagas una rutina diaria, no una acción puntual
Las plagas son vectores directos de enfermedades, por lo que el control debe ser continuo. Mantén limpio el entorno del galpón: pasto corto en un radio mínimo recomendado, sin escombros y sin agua estancada. Instala barreras físicas como piso de hormigón y grava alrededor de los galpones y asegura protección contra las aves. Dentro de la zona limpia, todos los colaboradores deben vigilar señales de roedores y la ausencia de cebo; En el exterior, lo ideal es una empresa especializada o, si es un equipo interno, estaciones de cebo distribuidas regularmente en el perímetro. También aplica protocolos periódicos para larvas, insectos, moscas y mosquitos.
Supervisar la carga y el transporte de cerdos
El riesgo sanitario del transporte radica en el camión, la ruta y la conducta del conductor. Planifica las rutas para evitar puntos de encuentro con otros vehículos animales y no permitas que camiones “externos” se acerquen sin limpiar, desinfectar, secar e inspeccionar previamente. Los vehículos y conductores deben recibir formación, seguir un vacío sanitario y usar el EPP obligatorio en la zona de carga. En el cargador, delimita las zonas limpias/intermedias/sucias para asegurar un flujo unidireccional: los cerdos que entraron en el camión no deben regresar y debe haber una barrera física —puerta/rejas unidireccionales— que separe el galpón de la carrocería. Diseña el cargador para evitar el contacto directo entre el personal con el chofer y para facilitar la limpieza el mismo día entre cada uso. Con estas medidas, creamos una cultura de bioseguridad y aumentamos la seguridad sanitaria de las unidades de producción.
Es fundamental prestar atención a los procedimientos de recepción, almacenamiento y manejo de las dosis inseminantes en las unidades de producción. Esto permite optimizar su utilización y potenciar el rendimiento reproductivo del plantel. A continuación, compartimos algunos consejos para gestionar de manera eficiente la Genética Líquida en la granja.
Concentrar esfuerzos en la producción de lechones de alta calidad al destete es una estrategia rentable que exige el compromiso de todos los involucrados en el proceso productivo. Más allá del perfeccionamiento y refuerzo de los manejos y prácticas productivas, esta postura requiere la adopción de una mentalidad enfocada en la mejora continua del desempeño de los animales y de la unidad de producción.
Concentrar esfuerzos en la producción de lechones de alta calidad al destete es una estrategia rentable que exige el compromiso de todos los involucrados en el proceso productivo. Más allá del perfeccionamiento y refuerzo de los manejos y prácticas productivas, esta postura requiere la adopción de una mentalidad enfocada en la mejora continua del desempeño de los animales y de la unidad de producción.